CÓMO DECIRLE ADIÓS AL SENTIMIENTO DE CULPA

¿Acaso hay alguien que no haya sentido en algún momento el escozor de la culpabilidad?

 

Ese malestar que puede llegar a angustia por hacer daño a alguien o considerar que ha hecho algo “mal”.

La RAE nos dice que el significado de culpa es “responsabilidad o causa de un suceso o de una acción negativa o perjudicial, que se atribuye a una persona o cosa”.

Después de leer estos párrafos espero que eches un vistazo a tu interior, escuches tus pensamientos y te decidas a liberarte de lo que te impide disfrutar de tu vida. El sentimiento de culpabilidad puede adueñarse hasta tal punto de ti, que puede llegar a arruinar los buenos momentos de tu vida. Este artículo trata de entender y desgranar el sentimiento de culpa y, sobre todo, ayudarte a deshacerte de él.

Estás a punto de decirle adiós a la culpabilidad, ¡manos a la obra!

 

 

Antes de liberarte de la culpa, tienes que entender cómo funciona

Para empezar necesitamos diferenciar lo que es el sentimiento de culpa del sentimiento social de vergüenza:

  • La vergüenza está relacionada con la imagen que tienen (que crees que tienen) los demás de ti. Sientes vergüenza cuando piensas que la imagen que das no es la imagen “ideal” que quieres que tengan los demás de ti: “soy malo”. Cuando el “yo actual” no encaja con el “yo correcto” según tu canon de perfección. La vergüenza se enfoca en el Ser. Por ejemplo:

“Me da vergüenza decir que he perdido mi empleo.” “Me da vergüenza que mi padre me haya encontrado borracho.”

  • La culpa, en cambio, responde a la idea “he hecho algo mal”. Se enfoca en la conducta. Responde a un fallo que hemos cometido o un daño que hemos causado. Por ejemplo:

“Me siento culpable por no tener tiempo para mi hijo.”“Me siento culpable por haber empujado a un compañero en clase.”

Hay dos tipos de culpabilidad: la conciencia autocrítica y la culpabilidad mórbida

Aclaración hecha, no podemos olvidar que dentro del sentimiento de culpa hay un tipo de “culpa sana”. La voy a llamar conciencia para diferenciarla de la culpabilidad.

Esa conciencia es la que nos dice que hemos cometido una falta o un perjuicio real a alguien. Es como un genio interior que nos ayuda a mantener el respeto por los demás, a reflexionar sobre nosotros mismos y nuestros pensamientos y conductas, a no perjudicar a los demás…a ser responsables y líderes de nuestra vida.Por ejemplo: cuando hemos provocado un accidente, cuando hemos dañado a una persona a propósito, cuando nos hemos saltado las reglas de convivencia, etc.

Tener conciencia no sólo es necesario para nuestra convivencia sino para crecer y disfrutar de la vida.

“No conozco un valor mayor que el necesario para mirar dentro de uno mismo”. (Osho)

Pero aquí vamos a hablar, sobre todo, de la culpabilidad mórbida, esa que aparece sin motivo objetivo:

  • sentirse culpable por llevar a un hijo a la guardería e incorporarse al trabajo
  • sentirse culpable por decirle que no a la propuesta de un amigo
  • sentirse culpable por no visitar a un familiar cada x tiempo
  • sentirse culpable por brillar en un ámbito profesional
  • y un laaaaargo etcétera

A veces, nos puede parecer que la distinción entre la conciencia y la culpabilidad mórbida no está muy clara. Es más, tan pronto nos lavamos las manos (¡es culpa de otro!) como que nos castigamos con una y con otra (¡todo es culpa mía!).
No se trata de eso. Es necesario que observes tus pensamientos y que reflexiones para qué haces lo que haces.

Hay tantas reglas o creencias en nuestra cultura y nuestra sociedad, que casi siempre podemos encontrarnos alguna para fustigarnos y castigarnos con un comportamiento “incorrecto”:

“No debes mostrar duda en el trabajo” (es decir, lo sabes todo desde que naciste, creencia social)
“Siempre tienes que poner la otra mejilla” (¡aunque con una vez ya hayas tenido suficiente!, creencia religiosa)
“En mi familia siempre estamos está bien” (apariencia de perfección de anuncio publicitario, creencia familiar)
“Debo sonreír todo el rato para parecer atractivo” (aunque dejes de ser tú mismo, creencia personal)

¿Cuáles son tus creencias?

Antes de continuar, hazte un favor y escribe una lista de las creencias personales que te obligas a seguir (aunque no te compensen).

La culpabilidad mórbida suele aparecer en situaciones en las que “creemos” que vamos a hacer daño a alguien:

 

“Si le digo lo que pienso, se vendrá abajo”
“Si le digo que no, se sentirá rechazado”
“Si no le hago ese favor, se enfadará conmigo para siempre”

Y entonamos el MEA CULPA

¡¡Por mi culpa,
por mi culpa,
por mi gran culpa!!


 

¿cuáles son tus ejemplos? ¡Escríbelos!

 

 

Pero, ¿en serio que somos de verdad capaces de hacer infelices a los demás? ¿somos dueños de su estado emocional? ¿de sus decisiones? ¿de su vida?

 

Vuelvo a ti y te pregunto, ¿hay alguna persona que pueda hacerte feliz? (aparte de la que ves en tu espejo cuando te miras).

En realidad, no son las acciones de los demás o las situaciones que nos suceden las que nos hacen felices o infelices. Lo que te hace feliz o infeliz es lo que piensas sobre lo que te ocurre. Lo que piensas sobre lo que te pasa.

Como decía Epicteto:

«No son las cosas que nos pasan las que nos hacen sufrir, sino lo que nos decimos sobre estas cosas.»

 

Ejemplos habituales que nos contamos para auto-engañarnos:

“Sería tan feliz si mi jefe fuese amable conmigo”
“Lo que me hace infeliz es estar con esta pareja”
“Si mi padre aceptara mi profesión, sería feliz”

Piensa en manos de quién estás dejando tu felicidad, tu poder, tu vida…

Es cierto que los demás pueden contribuir a tu felicidad (siendo amables, por ejemplo) y también pueden contribuir a tu infelicidad… ¡sobre todo si se lo permites!

Escribe algunas situaciones en las que crees que no eres feliz por “culpa” de alguien o algo” y piensa en una acción que podrías llevar a cabo para no volverte a sentir “infeliz”. Quizás puede ser dejar a esa pareja (¿qué excusa te lo impide?), aceptar que tu jefe es así (no le pidas peras al olmo) o disfrutar de vivir tu propia vida (no la de tu padre, ¡ya eres un adulto!).

¿Se te ocurre alguna? Cuéntamela.

Sobre Víctimas y Manipuladores…

En la próxima entrada, hablaremos de cómo liberarte del victimismo, de los manipuladores y tomar las riendas de tu vida.

Te animo a que entres en mi web: https://www.cristinasimoncoach.com/donde podrás descargarte material útil gratuito para darle el rumbo que quieres a tu vida.

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Te mando un abrazo enorme.

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Mi nombre es Cristina Simón, soy coach de liderazgo personal y trabajo con personas audaces y comprometidas que quieren conocerse a sí mismas.
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